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LAURA SE CONFIESA
Voy a usar este medio, para contarles mis infidelidades, me gusta mucho el sexo, me gusta calentar a los hombres, volverlos locos con mi cuerpo armonioso, y siento tremendo placer cuando le soy infiel a mi marido que por supuesto no sabe nada.
Soy una mujer ardiente de 35 años, casada hace 10 años, sin hijos, con un cuerpo muy curvilíneo, cuando entro o salgo de cualquier lugar no hay quién no se de vuelta a mirarme, o a decirme piropos calientes, me desean y quieren cogerme a como de lugar y yo no escapo a eso, hago el amor varias veces por día con diferentes amantes y también con mi marido que es muy convencional y serio, mi esposo trabaja en una empresa naviera, lo que hace que viaje a veces semanas enteras. Para que tengan una idea les muestro por ahora, mi espalda.
No se cuántas veces le he sido infiel, pero puedo decir que muchísimas, he sido infiel con sus compañeros de trabajo, con su jefe, con varios vecinos, con amigos, con desconocidos que conocí en la calle, en el supermercado, etc, con el marido de su hermana, (mi cuñado), casi en la cara de mi esposo, eso me calienta más aún y no puedo parar de tener orgasmos, si se que mi marido está cerca. Mi deseo más grande es que mi marido vea como me cogen de a dos…, tres, pero no creo que él lo acepte, porque es muy aburrido sexualmente hablando.
Muchas veces caminando por la calle he conocido hombres que se acercaron a mi porque como les cuento, mi cuerpo es muy llamativo, y me han piropeado y yo les sonrío, y se de memoria como termina eso, en un hotel por horas, en un departamento o en el mismo auto.
Lo he hecho con señores mayores, con jóvenes, con los amigos de mi sobrino.
En una palabra soy muy puta, veo un hombre que me agrada y ya no paro hasta llevarlo a la cama y hacerle y que me haga de todo, también he hecho tríos, siempre con machos que me encantan y me hacen perder la cabeza. Las pollas duras, son mi debilidad.
Hoy voy a contarles si ustedes me lo permiten como terminé en la cama con tres hombres de la compañía telefónica que vinieron a solucionar un problema de cableado y necesitaban subir a mi terraza para poder extender los cables hacia el norte de la calle en donde vivo.
A la mañana temprano llamaron de la compañía de teléfonos para avisarme que vendrían un supervisor y dos técnicos especializados en el tema y que por favor pidiera sus identificaciones para mi seguridad, me pasaron sus nombres, Boris Quiroga, Federico Carreras y Francisco Kurtz, anoté sus nombres y me quedé a la espera de los telefónicos.
Hummmm, hummm, pensaba, tres hombres para mi solita, con las ganas de sexo que tenía, hummm, hummmm!!!!...
De solo pensar en eso, tuve que masturbarme en ese mismo momento, quería ver tres pijas juntas, que me harían sentir, y tuve así dos orgasmos consecutivos, de solo suponer…, ¡ahhhh!!! imagínense ustedes lo que puedo llegar a hacer si las tengo en vivo para mi, hummmm, soy una reverenda puta, culeadora y chupa semen.
Decidí vestirme de forma provocativa, me puse un short blanco, muy cortito y una remera musculosa negra, sin ropa interior, solté mis cabellos, y descalza me miré en el espejo, vi una mujer muy apetecible, quería guerra y debía provocarla.
Cuando sonó el timbre en mi puerta ya sabía que eran los telefónicos, mi sexo estaba húmedo de pensar cómo serían estos tres hombres.
Abrí la puerta y allí encontré a los técnicos de teléfono, nos saludamos y me mostraron sus identificaciones, los hice pasar y los llevé a la escalera que los conducía a la terraza, iba subiendo delante de ellos los escalones suavemente, para que apreciaran mi trasero, el cual meneaba descaradamente, sabiendo que sus ojos apuntaban a mi culito encantador.
Ellos se quedaron trabajando en mi azotea, a la hora subí y los invité a que bebieran un refresco, aceptaron de muy buen grado.
Los llevé a la sala, me senté en el sofá a delante de ellos, mis piernas estaban abiertas para que apreciaran mis muslos, y cada vez que me agachaba para servirles el refresco dejaba que vieran mis senos.
Nos pusimos a conversar cálidamente, Boris era el supervisor y tenía 55 años, Federico 35 y Francisco 40, comenzaron a piropearme entre los tres, Boris me dijo que hacía mucho que no veía una mujer con un trasero tan rico.
-Gracias, Boris, eres muy amable, me levanté y le pasé la punta de mis dedos por el pecho, Boris sentado, me tomó de la cintura y me hizo agachar y sentarme sobre sus rodillas, su respiración jadeaba:
-Putilla, nos estás provocando desde que llegamos, y te cogeremos toda la tarde.
Me levantó la musculosa y mis pechos saltaron con los pezones erguidos y comenzó a sobarlos desesperado, yo comencé a pasarle mi lengua por todo su cuello, no daba más de calentura y quería que me cogieran ya.
Federico vino por atrás y comenzó a acariciarme el trasero, mientras Francisco sacó su falo erguido y me lo puso en la boca.
-Chúpalo zorra, debes hacerlo como una diosa.
Tomé el pene de Francisco y con mi mano comencé a masturbarlo mientras lo llevaba a mi boca experta en chupar penes, lo entraba y lo sacaba con ansias, era una escena para una película porno, de las más calientes.
Entre los cuatro nos desvestimos, mi vagina estaba húmeda y latía de calentura, Boris, me pasó su larga lengua por todo mi cuerpo, empezó a lamerme desde los pies, lentamente hasta llegar a mi vagina, se apoderó de mi clítoris y comenzó a chuparlo, yo arqueaba mi cintura, abría mis piernas y gemía como una loba en celo, su lengua iba y venía, recorría cada milímetro de mi vagina, mientras Boris me mamaba, Federico me lamía las tetas y Francisco besaba mi ano, así tuve mi lujurioso orgasmo.
-Ahhh!!, ¡qué placer me están dando!.¡No paren, sigan!!. -Quieres verga?, puta verga tendrás.
Me pusieron en cuatro como a la perra que era, Francisco me penetró por el ano, Federico entró en mi vagina y el pene de Boris estaba en mi boca, entre los dos me cogían y Boris me cogía por la boca, comenzamos a movernos rítmicamente los cuatro, el semen de Boris entró en mi boca a raudales y me lo tragué mientras tenía un nuevo orgasmo, Federico me llenó de semen la conchita, mientras Francisco eyaculaba en mi trasero.
Nos recostamos agotados los cuatro en el sofá de la sala, descansamos un rato y luego pasamos para seguir de fiesta en mi recámara.
Boris se acostó boca arriba, tomé su falo y comencé a masturbarlo, hasta que creció y creció, lo monté, puse su verga caliente hasta el fondo de mi vagina, comencé a moverme con ese falo dentro mío y a jadear y a pedir verga, con mis manos los masturbaba a Federico y a Francisco hasta tenerlos bien duritos como me gusta a mi, y esta vez Federico me montó por atrás y me dio por el culo, mientras la pija de Federico entraba y salía de mi boca, hasta que su semen inundó mi garganta cálidamente.
-Puta, puta me decían los tres. -Si soy puta, la más puta, quiero que me cojan, siiiiii!!!.
Estuvimos casi toda la tarde juntos, chupándonos, lamiéndonos, y yo, gozando como una zorra, luego se despidieron de mí dejándome los tres sus teléfonos para tener un nuevo encuentro, a solas o en grupo, la que elegía era yo.
Así es mi vida de infiel, si les gustó mi relato y desean saber más de mis infidelidades, tengo para contarles muuuuuuchas aventuras, por favor haganmelo saber y el que quiera escribirme, para leer sus críticas buenas o malas, todas serán bienvenidas.
Besos para todos. Laura. |
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