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La iniciación de Analya

 

LA INICIACION DE ANALYA
 

Hola nuevamente. Han pasado nueve meses desde la inauguración del bar, y el negocio camina excelente, tanto que fueron unos empresarios españoles del cine porno y me propusieron ir a filmar varias películas a lo cual accedí con mucho gusto. Así que tome a los días un avión para Madrid y me hospede en uno de los hoteles mas lujosos de la zona en la suite presidencial, ya que el negocio mío daba para eso y mucho mas. Aparte de que el contrato era por 18 películas porno en un lapso de nueve meses, que me daría una buena ganancia. La suficiente para darme ese lujo sin tocar mi capital. Lo que me llamaba la atención aparte de ser protagonista de películas porno, era el de conocer otro país.

La suite presidencial, era algo así como sentirme en casa. Un espacioso y lujoso living, con dos habitaciones lujosamente decoradas, una sala con jacuzzi para cuatro personas, lujosamente decorada con flores y espejos. Televisor de plasma de 42 pulgadas en la habitación, Internet de banda ancha y todo lo que la tecnología pudiera ofrecer.

Antes de entrar en contacto con los empresarios al día siguiente de mi llegada, decidí hacer uso de la bella piscina del hotel a tomar un poco de sol. Me puse una tanga de hilo en color fucsia que hacia resaltar muy bien mis bellas nalgas, y un diminuto sostén fucsia que hacia juego con el traje de baño, el cual solo tapaba mis pezones. Por encima me puse un vestido corto semitransparente de color rosado, maquillaje ligero y por supuesto unas sexy sandalias mule transparentes de tacón 8 pulgadas. Salí de la habitación y tome el ascensor hacia la piscina. Ya allí me dirigí hacia una de las sillas extensibles. El calor era fuerte, ya que estábamos en pleno verano. Elegí una silla disponible, al lado de una bella chica. Debía asegurar una buena dosis de sexo durante mi estadía y probaría suerte con mi vecina de la otra silla. Ella estaba boca abajo tomando sol y yo para llamar su atención le dije:

- Buenos días, esta ocupada esta silla?

Le vi su cara. Un rostro angelical, más bien diría que es un ángel. Cabello castaño liso hasta los hombros y una cara preciosa de niña. Calcularía que tendría unos 22 años. De buen cuerpo y delgada. Ella también se quedo fijamente mirándome, me imagino por mi voluptuosidad.

- No. Puede tomarla.

- Hace bastante calor.

- Si. Un montón.

- Por cierto, mucho gusto. Mi nombre es Ana Maria y el tuyo?

- Analya.

- Bonito nombre igual que tu. Eres de aquí?

- Si. Vivo cerca y a veces vengo a tomar un poco de sol. Bueno, cuando puedo, porque este hotel es carísimo.

- Las cosas buenas cuestan.

- Y usted señora Ana Maria, de donde es?

- De Venezuela, recién llegue hace unas horas, y no me gusta que me trates de usted. Dime solamente Ana Maria o como quieras llamarme. Para romper el hielo quieres tomar algo?. Yo invito.

- Bueno, una piña colada no caería mal.

Llame al mesero y le pedí dos piñas coladas y las trajo. Las dos brindamos.

- Salud Analya, brindo por esta nueva amistad que dure muchísimo tiempo.

- Salud. Le podría hacer una pregunta?

- Si, dime.

- Viene por negocios o por placer?

- Por ambas. Primero tengo que atender un negocio el cual me va a tomar por lo mínimo nueve meses aquí y también conocer España. Es mas si quieres tu pudieras enseñarme lindas cosas de tu país y yo te pago. Que te parece?

- Bueno. Yo trabajo pero en las noches y los fines de semana te podría enseñar algo.

- Claro amiga, gracias. Que bueno que tengo ya una amiga y tan linda como tu. Tienes pareja?

- Aun no.

- Que raro, una mujer tan linda como tu y sin pareja?. No lo creo.

- Es que yo soy muy tímida.

- Pero nunca has tenido pareja?. Que edad tienes? Yo tengo 28.

- Yo tengo 23, es que...... bueno, me caes bien y te lo voy a decir. No se si me gustan los hombres o las mujeres.

- Pues mira mi amor, tanto los hombres como nosotras las mujeres, somos seres humanos. El amor no tiene sexo. Solo tienes que ver si eres de un lado, o de otro, u ambos a la vez, solo es cuestión de que pruebes. Vence la timidez que eso no lleva  a nada. Se te esta poniendo roja la piel de tanto sol, si quieres te echo protector.

- Esta bien.

Pedí otras piñas coladas y comencé a aplicarle suavemente el protector por toda su espalda, veía como se le erizaban los vellos y fui bajando hacia sus muslos. Me eche bastante protector en las manos suavemente masajee cada uno de sus muslos, haciendo énfasis en el interior de ellos. Ella se quedo quietecita y al rato me dijo.

- Tienes las manos suaves, si quieres te aplico protector a ti.

Me acosté boca abajo y me quite el sostén para que no quedaran marcas por el sol. Analya me aplico protector en toda la espalda y le pedí me aplicara en los muslos haciéndole énfasis en la parte interior de los muslos llegando a mi concha. Me quede sorprendida y lo hizo.

- Tú también tienes unas manos maravillosas, se siente rico.

- hago lo que puedo. Tengo que por lo menos agradecer todas las piñas coladas que me ha invitado. Yo no las pudiera pagar y no se como pagarle.

- Vamos a hacer una cosa. Yo te las invito de forma desinteresada, pero ya que insistes, si quieres ven esta noche a mi habitación y cenamos. Preguntas en el lobby por mi nombre, yo me hospedo en la suite presidencial.

- Caramba, debe tener mucho dinero. A que se dedica?

- Soy empresaria del negocio del entretenimiento.

- Actriz?

- Algo así, si quieres en la noche charlamos más. Te espero?

- Claro.

- A las nueve es buena hora, te parece Analya.

- Vale.

Le di un beso en la mejilla casi llegando a su labio y me despedí. Sentía la mirada de Analya por detrás que me comía.

Subí a la habitación y me dispuse a ducharme. No dejaba de pensar en aquella linda chica, la cual seria mía esta noche y perdería su virginidad de mi mano. Me duche y me acosté un rato en la cama. Tenía a Analya en mi mente y la veía haciéndole el amor. No aguante y puse una mano en mi concha y comencé a masturbarme hasta que tuve un gratificante orgasmo. Llame a la recepción y di instrucciones para que a las nueve de la noche estuviera todo listo. Mande a preparar una comida especial para las dos. Toda exótica además de que no faltara un buen vino y piña colada. Mande a llenar el jacuzzi y que la llenaran de rosas y velas aromáticas.

Comencé a maquillarme, como toda una puta que soy. Cejas muy finas delineadas de negro, sombra azul oscuro nacarada en el nacimiento de los parpados y un poco de sombra plata para iluminar, ojos delineados de negro y pestañas postizas negras ultra largas. Un poco de rubor y labios delineados de color rosa y rellenos de rojo fuerte, haciendo juego con las uñas de los pies y manos, los cuales como es evidente con unas uñas ultra largas curvadas. Busque un minivestido rojo patente en látex, muy diminuto, medias de malla negras con liguero y zapatos tipo pump rojo patente con tacón de ocho pulgadas. Llego la hora y llego ella puntual a nuestra cita.

Al abrir la puerta, la vi. Llevaba un vestido negro ligeramente ajustado a su cuerpo, que de por si no enseñaba mucho y unas sandalias de tacón bajo, con poco maquillaje, pero de por si se veía espectacular. Su belleza resaltaba sobretodas las cosas.

- Disculpa no creía que tenia que venir tan elegante como tu.

- No te preocupes. Te ves preciosa así, pasa.

Analya entro, pero sobre todo estaba impactada por todo el lujo de la habitación. El mesero estaba en espera de nosotras en una acogedora terraza que se encontraba en la habitación para servirnos la comida. Le pedí a Analya dirigirnos allá y nos sentamos en la mesa especialmente decorada para las dos. El mesero nos sirvió la comida, acompañado de un buen vino blanco español, cosecha de 1940. Esa botella me costo 2000 euros, pero valía la pena invertir en esa linda chica. Ya tenía todos los planes para ella. Comimos amenamente y el mesero se retiro, llevándose todos los restos de alimentos. Ya solas en la habitación, le serví una piña colada y puse un ambiente musical con música de Kenny G, que es armonía para los oídos.

Analya todavía estaba impactada de tanto lujo. Hablamos de varias cosas mientras servia y servia piña colada. Al rato ella estando mas a gusto, me dispuse a abordarla.

- Hablando de todo un poco, ya que estamos en confianza, en serio nunca has tenido pareja?

- Claro que no. Cada vez que me gusta alguien, mas bien me alejo de el, por timidez, y a la vez por otra cosa.

- Que cosa?

- Tu sabes lo de perder la virginidad, dicen que es doloroso y perderla con cualquiera, no creo.

Yo me acerque a su lado y le iba acariciando el cabello.

- Y... lo que tu habías dicho, si no sabias si te gustaban las mujeres o los hombres?

- Es....... que......

- Es que cuando tu me vistes en la piscina sentiste algo por mi?.

- Creo que si.

- Y eso que tiene de malo mi amor. A mi también me gustan las mujeres como tu. Te gusto el masaje que te di en la piscina?

- Creo que si.

Acerque mi boca al lóbulo de la oreja y le dije mientras se lo mordía suavemente.

- Quieres probar?

Analya no dijo ni si, ni no, solamente se dejo llevar. Mordía el lóbulo de su oreja suavemente, mientras mi mano buscaba por encima de su panty, comencé a tocar su concha por encima del panty. Analya sentía escalofríos y acerque mi boca a la suya. Ella como queriendo y no a la vez, poco a poco fue cediendo a mis deseos. Su panty ya estaba mojada y comencé a quitársela mientras mi lengua comenzaba a fundirse con la suya desenfrenadamente. Aproveche y con la otra mano baje el cierre de su vestido, dejándolo caer por su cuerpo y agarre su mano y la dirigí a su concha. Analya tenía los ojos cerrados  y comenzó a tocar su concha, cosa que aproveche para quitarme el vestido y quedar desnuda frente de ella.  Sus senos eran perfectos. Pequeños pero paraditos y con los pezones erectos. Era un placer a mis ojos y me abalance sobre ellos. Lentamente y con suavidad los bese mientras Analya emitía los primeros gemidos.

- Te gusta mi amor?

- Ummmmmmm siiii.

- Ven conmigo.

La agarre de la mano y fuimos al jacuzzi. Lentamente nos metimos y ya adentro nuestros cuerpos se fundieron en uno solo. Sus pechos se besaban con los míos. Sentía electricidad por todo mi cuerpo al igual que ella, como si fuese la primera vez. Era un encuentro mágico. Nuestros labios se volvieron a fundir en uno solo y mis labios lentamente fueron recorriendo todo su cuerpo hasta llegar a su bello y virginal clítoris. Ella sentada en la orilla del jacuzzi y con las piernas abiertas, me ofreció todo su ser. Mi lengua lentamente fue metiéndose en su húmeda concha, y me la fui comiendo lentamente. Ya al estar bien húmeda fui metiendo uno de mis dedos con mucha suavidad. Su virginidad hacia resistencia sobre mi dedo y no hice mucho hincapié en que perdiera su virginidad de esa forma, así que seguí mamandole su concha, hasta que tuvo un orgasmo increíble. Nuevamente nos besamos, salimos del Jacuzzi y la seque con una toalla. La lleve a la cama y nuevamente comence a mamarle la concha pero esta vez puse a su disposición mi concha muy cerca de su cara.

- Prueba el rico sabor de una concha amor.

- Ummmmmm siiiiiiii.

Analya por primera vez probó el sabor de mi concha. Su lengua se sentía rica sobre mi piel.

- Ummmmmmm, me gusta como lo haces, te gusta amor?

- Un montón aghhhhhhh

- Vas a ver lo que es rico mi vida.

Deje acostada a Analya y metí en forma de tijera una pierna por debajo de la suya para que mi concha rozara la suya y comenzamos a masturbarnos. La mezcla de nuestros flujos calientes se hacían sentir sobre nuestras pieles y los gemidos no dejaban de sonar.

- Ummmmmm siiiiii rico mamii.

- Siiiiiiiii ufffffffffffffff.

- Me coorrroooooooooo amor.

- CCorrete conmigo siiiiiiiiii. ufffffffff

- aghhhhhhhhhhh

Nos corrimos juntas como dos amantes en celo y nos quedamos abrazadas un buen rato diciéndonos cosas bellas.

- Ana.

- Dime mi amor.

- Me gustas mucho, quiero perder la virginidad contigo.

- Claro mi amor. Te lo voy a hacer bien para que te duela lo menos posible.

Volví a bajar mi mano a su concha y comencé a masturbarla. Ella gemía del placer. Metí un dedo en su concha con dificultad, hasta que cedió, luego dos dedos y note un poco de sangre en mi mano. Saque del closet un consolador con arnés y me lo puse en la cintura. Me acerque a su concha y lentamente lo fui tratando de meter, haciendo que se lubricara con sus flujos. Cuando vi que estaba perfectamente lubricado fui haciendo un poco mas de fuerza. Analya tenia los ojos cerrados y se veía un poco de dolor en su rostro, cosa que se disipo al poder meter todo el consolador en su rica concha.

- Ya paso lo peor ahora vas a disfrutar como toda una perra.

Comencé lentamente a meter y sacar el consolador de su concha para que se dilatara mas rápido, Analya gemía del placer.

- Ummmmmmm si ricooooo.

Comencé a embestirla con fuerza, como toda una potra que soy.

- Te gusta perra?

- Ummmmmm me gusta muuuuucho.

- vas a ser toda una perra para mi.

- Siiiiiiiii ummmmmmmmmmm.

Pare un momento y saque un pene doble extremo y coloque una punta en su concha mientras me puse opuesta a ella y me metí el otro extremo.

- Vamos a tirar como locas amor.

- Siiiiiiii

Comenzamos un mete y saca en nuestras conchas como locas hasta que tuve un intenso orgasmo que al rato ella también tuvo. Luego puse mi concha encima de su cara y comenzó a mamarmela como toda una zorra en celo. Se percato de mi piercing.

- Que lindo piercing. No te duele?

- Ummm más bien me da mas placer mi amor.

Comenzó a jugar su lengua con mi piercing haciéndome gemir como loca hasta hacerme tener un orgasmo divino. Nos abrazamos y nos quedamos dormidas un rato. Luego tuvimos otra sesión de rico sexo hasta el amanecer.

Lentamente fui besando su concha hasta llegar a su ano. Y comencé a besarlo suavemente. Poco a poco lo fui dilatando con la ayuda de mi lengua y uno de mis dedos se fue introduciendo lentamente haciéndola gemir de placer.

- Ummmmmmm mami cogeme por el culo, lo deseo.

Busque un vibrador, lo metí en mi concha para lubricarlo y lentamente fui metiéndoselo por el culo mientras nos dábamos lengua como locas. Ya Analya estaba más desatada y quería más. Ya la tenía a mi merced. Sin darse cuenta introduje todo el vibrador en su ano. Ella sentía espasmos de placer por todo su cuerpo mientras nuestras lenguas se fundían en una sola. Analya tocaba mis pechos con desesperación y su boca se dirigió a mis tetas. Mi otra mano jugaba con mi concha y el placer era indescriptible que ambas teníamos.

- Muérdeme los pezones amor, siéntelos, son tuyos.

Analya mordía y besaba mis pezones, mientras el vibrador lo tenía todo adentro del ojete y lo metía y sacaba con furia.

- Ummmmmmmm me vengo amor.

Analya se corría en su más intenso orgasmo. Su cuerpo temblaba del placer que sentía. Yo metí dos dedos en mi concha para no quedarme atrás explotando en un divino orgasmo. Nuestras lenguas se volvieron a fundir una con otra. Que rico sentir a Analya cerca de mí.

- Mami me encanto que me quitaras el virgo. Te amo.

- Yo también amor mío.

Nos abrazamos y nos quedamos dormidas hasta el amanecer que no seria mucho tiempo, ya que eran las cuatro de la mañana.

Si les gusto el relato no se pierdan la continuación, especialmente a ti Analya de mi vida.

 

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